Impugnacion de filiacion

Nunca me habia sentido tan asqueado del sistema legal puertorriqueño como lo hice esta semana.  Todos sabemos que existen pruebas medicas que pueden determinar la paternidad de una persona con un 99.99 porciento de certesa, pero no sabe la gente que esto es inservible gracias a nuestro honorable Tribunal Supremo.  Pues resulta que de la manera mas morona posible el tribunal decidio por cuenta suya, que despues de tres meses de inscrito el niño caduca el derecho del varon que lo inscribio a impugnar su paternidad. No importa si lo inscribiste por engaño, error o por morron.

O sea que si a los seis meses tu mujer te deja, porque se va con el verdadero padre del hijo que no es tuyo, aunque le hagas todas las pruebas del mundo, se va con el otro y y tienes que mantenerlo toda la vida.  No crean que es un caso hipotetico porque pasa todos los dias en el tribunal.  Sin embargo, (miren la mierda) la madre tiene hasta que el menor cumpla 21 años para impugnar la paternidad de su hijo.

Esto es una de las decisiones mas discriminatorias tomadas por el Tribunal Supremo en su historia.  Por que su unico proposito es perjudicar al varon en una relacion.  Porque la maternidad de una mujer solo podria ponerse en duda en casos mas que exepcionales.  Y para completar el absurdo de la posicion del tribunal, la unica justificacion (rasio decidendi) que encontraron fue, decir que es para mantener la estabilidad del sistema.  ¿Que carajo es eso?  Que un proceso administrativo tiene mas peso que la verdadera paternidad y la busqueda de la justicia.

Published in: on noviembre 20, 2008 at 10:29 pm  Comments (5)  

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5 comentariosDeja un comentario

  1. Eso es lo que se conoce como el derecho “pro-forma” en donde la letra vale más que la razón. Adelante y éxito

  2. Así es. En muchos aspectos este es un Tribunal que existe para perpetuarse. ¿Y qué dices cuando el Tribunal habla de un “poder inherente” (WTF) a la rama judicial? Esta gente habla un idioma medieval. Ninguna rama de gobierno posee un poder propio; el que administran emana del soberano que es el pueblo. Es necesario modernizar los tibunales de PR y, pienso que en lugar de una sola cámara legislativa, necesitamos más un tribunal electo, por lo menos parcialmente.

  3. “Poder inherente”… que sigan trepa’os en esa nube que el día que le pueblo se canse de los abusos vamos a ver quien tiene el poder. Me recordaste un artículo que escribí sobre la necesidad de reformar la forma de nombrar a los jueces en el país :

    “El Tribunal Supremo Apesta”

    Adelante y éxito.

  4. Y ¿Cómo se resuelve eso al día de hoy?

  5. En primer lugar, el término de caducidad para la impugnación del reconimiento voluntario lo establece el código, no nace por mero capricho del Supremo. Este reconocimiento voluntario presupone, entre otras cosas, que lo hace un adulto, de sano juicio, y con pleno conocimiento de lo que hace. Muchísimas veces se suele hacer por descuido, y el estatuto busca un propósito muchísimo mayor que el de salvaguardar al reconocedor.

    El propósito primordial del término de caducidad es darle certeza jurídica a los menores reconocidos voluntariamente. Por lo general, los derechos del menor duran 21 años, a veces más, pero en un país cuyo norte suele ser “el mejor bienestar de los menores”, se pretende salvaguardar la seguridad del reconocimiento desde la perspectiva del menor, y no del adulto. El ánimo taciturno de las relaciones familiares necesita una certeza que se solidifique en un plazo cortísimo, porque de lo contrario, como ya me ha sucedido, pasan muchos años, y se pretende arrancar de raíz una realidad jurídica que desequilibraría totalmente a un menor.

    Aunque bien es cierto que se puede comprobar científicamente la paternidad del individuo, no podemos dejar al arbitrio del padre reconociente el que por un mero capricho le “dé” su apellido a un menor, y luego pretenda “quitárselo” porque ya no lo desea. Las repercusiones jurídicas de un cambio de apellidos serían catastróficas en varios ámbitos, siendo la manutención y las sucesiones los más afectados.

    En fin, nuestro estado de derecho prefiere una mentira certera a una verdad volátil, y yo, prefiero corrernos el riesgo de un término corto, antes de un descalabro jurídico.

    PD: ¡Felicidades por el Blog! Está maravilloso, y espero que continúes actualizándolo después de graduarte y juramentar…bienvenido a la blogosfera legal, que somos pocos.


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